Derek tragó saliva con dificultad, y su nuez de Adán se movió en una garganta que sentía como si estuviera cubierta de papel de lija. Sabía perfectamente de qué se trataba esto. No era ciego ni ingenuo, pero eso no lo hacía inmune. No a ella. Nunca a ella. Estaba siendo sistemáticamente seducido en su propia oficina, y era incapaz de declarar una retirada. Estaba completamente obsesionado con ella. Olivia lo tenía comiendo de su mano, y ella lo sabía.
—Podrían ser ambas cosas —se las arregló pa