Cuando Rebecca terminó sus tareas, se dirigió a la pieza de la casita que podría llamarse su habitación y continuó con sus preparativos. Solo tenía que preparar su bolso y algunas cosas que seguramente iba a necesitar.
Daniel no pudo evitar mirarla. Parecía tan concentrada en lo que hacía que no prestaba atención al hombre que la miraba de vez en cuando.
Mientras Daniel seguía jugando con su hijo también la vigilaba a ella. Por mucho que intentaba ver lo que ella metía en el bolso, no era capa