Uno, dos, tres segundos, tres segundos pasaron hasta que el par de ojos de la persona que pasaba por allí vieron aquella escena. El hombre de la gran barriga se burlaba delante de uno de los trabajadores de aquella obra.
El hombre de ojos verdes no pudo evitar detenerse. Aunque todos allí podían verle como la figura a la que casi nadie merecía acercarse, lo cierto era que aquel hombre era diferente al que insultaba a Daniel.
Con el ceño fruncido se acercó a la escena.
—¿Qué está pasando aquí?