Sin pérdida de tiempo, Rud llevó el vaso a sus lindos labios. Estaba delicioso, como siempre. La última vez que su madre había preparado la bebida fue cuando estaban en la casa anterior.
Rud no sabía cómo explicarlo pero, por una extraña razón, la bebida sabía aún mejor.
De repente, el niño se dio cuenta de algo.
Extrañado, Rud miró fijamente a su madre, que tenía una expresión diferente en el rostro.
—¿Qué, mi amor? ¿No te ha gustado?
—Mami, ¿crees que a papi también le guste? ¿Por qué no vamo