Capítulo 61. Planes malévolos
Ana Sofía sentía como una especie de corriente eléctrica la recorría de pies a cabeza, la lengua de Benjamín devoraba la suya con una apremiante necesidad, al mismo tiempo que percibía como la recostaba en la cama, era tan embriagante sus besos que la hacían olvidar al resto del mundo. Le arrancó las prendas con premura, sus ojos estaban nublados y oscurecidos por el deseo, dejó sus senos al descubierto, arrancándole el brasier y lanzándolos a un lado de la cama, empezó a besarlos con suavidad,