Capítulo 28. ¡Es usted un descarado!
Benjamín no pudo evitar que su cuerpo se tensara, al escuchar a su cuñado, sin embargo, consideraba, que no tenía que darle ninguna explicación a ninguno de ellos, no valía la pena, solo eran unos idiotas queriendo demostrar que eran mejores a alguien a quien consideraban humilde, no digno de ellos, seguramente si se llegase a presentar con su verdadera identidad, se arrastrarían frente a él.
—¿Vas a tener esperándonos toda la noche? ¿Dónde está el médico que quedaste en traer? ¿Acaso lo cargas