En la mansión del atractivo millonario, todo marchaba cómo un relojito, el hombre era de lo más exigente, no toleraba errores, de lo contrario despedía a cualquiera que haya fallado
Había pasado un mes, Alina se comportaba complaciente, obedecía en todo y ya no había pedido de nuevo su celular, su buen comportamiento tenía contento al Ceo, le gustaba la obediencia de las personas a su alrededor que su mujer favorita también lo fuera, le resultaba excelente
Dorian había regresado a comer a la ma