La cena estaba resultando divertida para Luciana, y muy estresante para Alexa.
—Y luego de eso paseamos por todo el centro comercial— decía Luciana animada— la tía Em, tiene un gusto exquisito, compramos tantas y tantas cosas, al principio yo no quería, me daba un poco de vergüenza, pero después que me acostumbré todo fue mejor. Me encantó el spa, nos dieron unos masajes deliciosos.
—Parece que se divirtieron mucho.
—Si, papá. Si vieras que la tía Em, se compró un vestido impresionante, y tiene