PARAÍSO PARA DOS.
Emely, se levantó muy temprano aquella mañana, después de hacer los ajustes para su ausencia de aquellos tres días, preparó un pequeño bolso, si, Bruno le había dicho que no necesitaría prendas de vestir, pero, no estaba segura si creer o no. ¿A dónde la llevaría?, ¿La montaña, el mar, fuera de la ciudad, al campo?
No lo sabía y aquello le gustaba, esa sensación de tener que confiar sólo en él.
A las ocho en punto la bocina de la motocicleta sonó y su madre llamó a la habitación para informarl