ESCAPEMOS AL PARAISO.
La boda de Lisbeth y Manuel, había sido preciosa, Emely, no pudo evitar un par de lágrimas, la felicidad de su amiga repercutía profundamente en ella, verla radiante, tan llena de luz no había hecho más que hacerla sentir feliz.
Durante la recepción, Bruno entrelazó sus dedos y le besó el dorso de la mano.
—Estás muy sensible el día de hoy, cariño— le dijo en tono afectuoso.
—De verdad estoy feliz por Lis, se merece toda la dicha que está recibiendo. Siempre hablábamos de lo romántica que yo er