CONFIARÉ EN TI.
—¿QUÉ HACES TÚ EN MI CASA?— gritó furiosa, Alexa.
—Hasta dónde sé, tú decidiste irte— se cruzó de brazos— por lo tanto, no es tú casa— sonrió burlona.
—¡NO LO PUEDO CREER!— le gritó furiosa, entrando al lugar. Para luego recorrerla con la mirada—¡ESTÁS DESNUDA!
—Tampoco exageres. Llevo una camiseta.
—¿Te acostaste con mí hombre?— preguntó en tono susurrado y amenazador.
—Sigues hablando del pasado, no es tú hombre. Ahora, es mío.— Emely, sintió dolor cuándo la mano de Alexa, se estrelló contra