AFRODITA, MI DIOSA PERSONAL.
El viernes por la mañana Liliana y Luciana, llamaron a Bruno, para comunicarle que aquella misma tarde, regresarían a casa, afortunadamente Melisa se encontraba mejor y Liliana más tranquila como para regresar a casa.
Bruno, colgó la llamada y se giró hacia Emely, quién sonreía con tristeza.
—No te preocupes, cariño— se acercó a él y lo abrazó— todo estará bien.
—¿Cómo estará todo bien si no dormirás conmigo?— la abrazó con fuerza como queriendo llenarse de la esencia de ella.
—Eso te dará tiem