La mirada de Romina mostraba confusión y sopresa, ese profesor ruso que al final de cuántas no era maestro, le estaba haciendo proposiciones muy locas, ella no iría con él a ninguna parte
Ya había recibido una propuesta loca de su marido, pero esta por lo menos tenía sentido, y gracias a eso había encontrado a su adorado Darriel, de quién ni siquiera sabía de su existencia
— Profesor, ya te he dicho que estoy casada y que también soy madre, no puedo, ni quiero tener una relación contigo, mucho