Por fortuna la fiesta se alargó, los invitados compartían de lo más cómodos, esa noche no se hablaba de negocios, solo de buenas anécdotas
Rocío, fué abordada por el ruso Ivanko, un joven mafioso alto, fornido, de ojos claros y sonrisa blanca como la nieve de su país, la bella ojiverde, no se esperaba su acercamiento
— Hola Rocío, hace mucho que no nos vemos, ¿cómo estás?
— Yo muy bien, que milagro que vinieron a la celebración del aniversario de mis padres, estaba por ir por una copa d