Para el momento que Nicole y Thiago bajan del auto, ya el sol de la tarde se encuentra iluminando la entrada de la mansión, creando un contraste entre la calidez del entorno y la frialdad que desprende esa casa. Nicole insiste en que aquel lugar, es un museo frío y sin alma.
Mientras toma la mano de su hijo para guiarlo hacia la entrada, un sonido familiar hace que se detenga. El celular en su bolso vibra, señal de un nuevo mensaje.
Instintivamente, Nicole puede sentir como el nudo comienza a