Me convertí en la esposa ideal, la mujer que todo hombre querría a su lado y lo logré, o al menos eso creía. Él era demasiado diferente a mí, pero eso no iba a ser un impedimento, yo podía lidiar con esos pequeños detalles. Alan era demasiado apasionado, teníamos gustos muy diferentes, pero era mi esposo tan guapo. Cuando salíamos juntos se robaba las miradas de algunas mujeres cosa que alimenta mi ego. Él se acopló a mi rutina de vida, eso me demostraba lo mucho que me amaba. Era feliz conmigo