Eso último lo dijo frunciendo el ceño. Solté una risita, ¿qué se suponía que le diría? No quería sonar tan obvia. Y si le contaba toda la historia, ¿qué iba a pensar? Que era una psicópata acosadora. Volví a sonreír por mis pensamientos.
—Sé que suena extraño que a mi edad aún fuera virgen… —sentí las mejillas calientes—. También sé que no soy precisamente un ángel, pero por extraño que suene siempre tuve ese pensamiento de que mi primera vez tenía que ser con alguien especial, algo especial.
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