Con el consejo de Vladimir, Lily se sintió tranquila. Apenas despierta, notó que estaba ocupado en su camerino. Se levantó de la cama y se unió a él, reconociendo su presencia con un pequeño carraspeo.
Se dio la vuelta con una sonrisa de satisfacción.
- Hola señorita Anderson, finalmente de vuelta con nosotros. Él se rio suavemente, acercándose a besar su frente.
- ¿Dormí mucho?
- Suficiente para tener espacio en mi camerino.
Lily acababa de darse cuenta de que estaba poniendo un pie en su guar