- ¿Y crees que me dejaré, señorita Kristy? Preguntó levantando una ceja.
Agatha dejó a un lado su angustia y avanzó lentamente. Hace tres años, ella nunca habría sido capaz de tanto coraje. Nunca habría tenido el deseo incontenible de complacer a un hombre.
Dar en cuerpo y alma ...
- Sí ... Susurró ella, con los ojos brillantes. Déjame amarte Apolo.
Inmediatamente, el hombre dio paso a su impenetrable máscara. Pero ella no se dejó engañar.
Se escondió detrás de la imagen de este monstruo, sin d