Diario de Diana
4 de marzo del 2024
Continuación:
Isabel:
La gran sala de baile de la mansión Wycliffe se iluminaba con la luz de innumerables candelabros, mientras las notas elegantes de un violín flotaban en el aire, marcando el ritmo de la velada.
El ambiente era de pura opulencia, y los invitados, vestigios de la alta sociedad, se movían con gracia entre conversaciones triviales y sonrisas superficiales.
Sin embargo, aquella noche tenía un significado especial, uno que nadie esperaba.