De regreso en su hogar, Fernando se encontró nuevamente frente a sus padres.
Esta vez, el aire en la mansión Blackwood era más tenso que nunca.
El Lord y lady blackwood, conscientes de que el destino de su familia dependía de la inminente boda de su hijo, habían tomado una decisión inquebrantable.
Fernando fue convocado al despacho de su padre, un lugar donde se había librado más de una batalla familiar.
Lord Blackwood, sentado tras su gran escritorio de roble, levantó la mirada hacia