EL piloto había logrado evitar la tormenta y en Roma había un sol resplandeciente cuando bajó del coche –¡Dante! –lo llamó uno de los fotógrafos que esperaban al otro lado de la calle–. ¿Dónde está la viuda Hamilton? ¡Es cierto que hay algo entre ustedes!
–¿Quién te ha hecho eso en la cara?. Aún tenía un pequeño color rojo donde su hermana lo había golpeado.
Dante los fulminó con la mirada y los reporteros dejaron de preguntar, amedrentados por su expresión. Apuro el paso para entrar a la ca