Capítulo 30. Propuesta
Maya se sintió tan cómoda, en sus brazos, al punto de aspirar el aroma del hombre, cerró los ojos, imaginándose que eran una pareja feliz, que estaban juntos y que ese pasado doloroso no existía, hasta que de pronto la imagen del pequeño Eton llegó a su mente y la rabia se agitó en su interior.
—¿Por qué Arion? ¿Por qué hiciste eso? —inquirió Maya, en un sollozo, pero el hombre no entendía, porque para él la mujer en sus brazos era Némesis.
—¿De qué hablas? ¿Qué hice? No te estoy entendiendo —m