~HUNTER~
La vocecita de Caesar rompió el silencio como un disparo.
«¡No fue culpa de mami! ¡Esa señora mala la obligó a hacerlo!»
La habitación se congeló.
Cada respiración. Cada latido. Cada gramo de tensión se espesó hasta que pareció que hasta las paredes contenían el aliento.
Miré al pequeño que se aferraba al borde de la chaqueta de Celine, sus puñitos temblando de rabia. Sus grandes ojos vidriosos ardían con algo feroz... algo crudo... mientras la miraba, exigiendo justicia.
No estaba a