La visión de esos papeles rotos abrió una zanja de introspección dolorosa en su alma de fénix.
En el extremo opuesto del andén peatonal del vestíbulo, Daniel acomodaba con movimientos mecánicos las mantas de felpa con monogramas de plata que envolvían el cochecito doble de los mellizos.
Julián y Luv