Adriano y Fiorela estaban radiantes, estando en plena luna de miel eran muy felices, a ella ya se le notaba el embarazo, el abogado no podía estar más feliz.
— Llegaste, disculpa por interrumpir tu importante viaje. — El CEO ruso le daba un fuerte abrazo a su mejor amigo, quien había estado con él en las buenas y en las malas, quien lo acompañó en sus muchas noches de desvelo cuando solo podía pensar en encontrar a Isabella y a sus hijos.
— No podía no venir, este es un momento muy impor