Los recuerdos de la apasionada entrega.
Ismael no comprendía por qué esa mujercita que apenas hace una horas había tenido entre sus brazos ahora mismo le estaba gritando que no la viera desnuda.
El CEO Rossi fue echado y recibido un portazo en las narices por la rebelde mujer que parecía un erizo esponjado. Había sido regañado por verla desnuda. Y eso no tenía ningún sentido.
— ¿Qué es lo que te pasa? Cómo si no te hubiera visto desnuda ya. !Ja, me tratas como si fuera un desconocido cuando sabe muy bien que no lo soy!
El ho