La mejora de las heridas de Sergey.
Griselda estaba herida, un poco mejor y ya sanando de los golpes pero eso le importaba poco. Ella quería saber de su hijo.
— Cariño, no te alegres, el bebé sigue con nosotros, no se ha ido, es fuerte y a pesar del golpe se quedó con nosotros. — El CEO tocaba las mejillas de su esposa y la confortaba.
— ¿Me estás diciendo la verdad, Ismael? No juegues con algo tan serio...
— Nunca te he mentido en nada, Griselda, No suelo mentir... nunca. Sigues embarazada, ahora tenemos que cuidarte dil