Cuando Tomas se fue, le puse mis manos a mi esposo en su duro abdomen, poniendo carita de puchero, mirándome mientras sonreía.
—- ¿Qué quieres? se que me vas a decir algo que no me va a gustar, pero estoy abierto a tus peticiones, dime ¿qué desea mi mujercita? — preguntó, rodeando mi cintura con sus brazos
—- ¿Nos podemos quedar un poco más? he venido con mi jefa y mi amiga, nunca he estado de vacaciones en un paraíso como este, anda pofa — le dije
—- Pero también has venido con mi mejor o peo