A pesar de toda la atención, Brihana mantenía una sonrisa educada pero reservada. Su mirada, aunque cálida, tenía un tinte de melancolía que solo los más cercanos a ella podrían notar. A su lado, su padre, Anatoli, irradiaba orgullo. Su madre, Elena, sonreía con satisfacción, mientras que Klara, su hermana, no podía ocultar su envidia, aunque intentaba disimularla con comentarios sarcásticos.
En una esquina del salón, las recepcionistas de la familia Kazcanov estaban encargadas de recibir los r