La tranquilidad me duró muy poco. Desapareció de golpe cuando logré ver a lo lejos a Dante, éste se encontraba a pie de la playa a punto de ingresar al puente de madera que llevaba y conectaba a cada una de las villas.
— ¡Carajo! — Ahora, ¿qué iba a hacer?, si me encontraba aquí seguramente esta vez sí me mataría. El pánico me invadió cuando me di cuenta de que no tenía a dónde huir o dónde esconderme, era el único acceso, por ahí se entraba y por ahí se salía, aquello solo estaba rodeado por u