—No puedo creer que el desgraciado se haya aprovechado de ti.
—Es por eso que aquella vez te pregunté si yo era una buena esposa y me sorprendió cuando dijiste que era la mejor de todas, realmente comencé a dudar de que me estuviese diciendo la verdad, me arrinconó un par de vece,s insistía en besarme constantemente cuando tú no estabas yo me resistía, le decía que no quería, que no me sentía a gusto, que si mi mente lo había olvidado mi cuerpo tampoco lo reconocía. Siempre se mostraba triste