Solo quería ayudar.
Grace abrió los ojos, confundida miró a todos lados, viendo los distintos rostros que se cernian sobre ella, parpadeo confundida.
—¿Estás bien?— la voz de Izan reclamó su atención, y allí estaba como siempre su rostro inexpresivo.
—Si, estoy bien... supongo que fue por el estrés— con ayuda de él, se sentó. Estaban en la sala de la mansión McCartney, muy cerca de ella, Candace estaba sentada en uno de los sofá, con la mirada al frente y una expresión de profundo dolor.— Candace... ¿Estás bien?