Nueva propuesta.
—¡Qué carajos, ésto no puede ser!— exclamó Oliver furioso golpeando la mesa del desayunador. Amelia y Candace, elevaron el rostro para verlo, se había puesto muy rojo, seguramente de ira.— ¡Los asquerosos periodistas están limpiando el suelo con nosotros!
—Ya imaginábamos que esto sucedería — respondió Candace, llena de rabia y humillación.— convertirían la noticia en un completo circo— el hombre gruñó, mientras iba arrojando un periódico tras otro, maldiciendo aún más por los escandalosos titu