Evelyn, cargaba al pequeño Pierre, y Adrien cargaba al cachorrito Darío, las lunas estaban perdidas de amor con sus lobeznos, eran muy bellos, ahora las primas eran madres, la vida les había cambiado
— Adrien, tú cachorro es adorable, Drako, debe estar vuelto loco de felicidad
— Lo está, el cachorro lo tiene comiendo de su mano, pasa horas arrullándolo y Pierre, lo disfruta mucho, hasta se hace el dormido y cuando Drako, para, de inmediato abre los ojos
— Hay no puede ser, lo mismo hac