Esa tarde, en la ducha, me presionó contra los azulejos, con el agua cayendo sobre nosotros mientras levantaba una de mis piernas, deslizándose en mi coño empapado desde atrás.
"¿Sientes eso? La polla de Papi poseyéndote bajo el agua".
Me dio un azote en el culo mojado, el sonido resonó, luego estiró la mano para frotar mi clítoris, con los dedos resbaladizos. Gemí, empañando el cristal, empujando hacia atrás mientras me ensartaba, mordisqueando mi hombro hasta dejarme un moretón.
Al atardecer,