Mi corazón martilleaba contra mis costillas como un animal atrapado, cada terminación nerviosa gritando de frustración mientras la polla de Shoquan palpitaba profundamente dentro de mí, inmóvil, con su palma presionada firmemente sobre mi boca para sofocar cualquier sonido. El golpe volvió a sonar, esta vez más suave, la voz de mamá amortiguada a través de la madera.
"¿Shoquan? ¿Está todo bien ahí dentro?".
Él se inclinó, su aliento caliente contra mi oreja, sus labios rozando el lóbulo mientra