Robert lo recibió, ya era de madrugada. La cara de Francis le decía todo.
- ¿Adele? -
- Duerme… Ven conmigo, charlemos ¿quieres un café? -
Gregory permanecía callado, solo quería oír lo que Francis tuviese para decir, quería saber cómo iba a solucionar todo ese problema.
Se sentaron los tres, cada uno con una taza, mientras Robert le daba los detalles y le preguntaba cómo era posible.
- No pude evitarlo… Una noche solo comenzó a decir estupideces… Que quería casarse con Adele, que esta