—¿Qué no soy tan bueno como Manuel?
Lidia no podía moverse, se puso los ojos blancos.
«Por supuesto que no eres tan bueno como Manuel, eres un pervertido y loco.»
Fedro no esperó respuesta y no se enfadó, sino que cogió su móvil de la mesilla y se lo apuntó a la cara: —Toma, llama a Manuel y dile que te vas de viaje de negocios fuera de la ciudad y que volverás en cinco días.
Su voz era suave, —Lidi, quédate conmigo cinco días, ¿vale? Solo cinco días.
Parecía una oración.
Pero Lidia sabía que to