Las pastillas que salieron volando al suelo, y la mano de Salvador quedó suspendida en el aire, manteniendo la misma posición que acababa de mantener.
Sus ojos se movían con Bosco, la luz bajo sus ojos era oscura, sus emociones estaban todas ocultas en el fondo de aquellas pupilas. —¿Por qué ya no te tomas las pastillas?...
¿Sabía algo?
Salvador hizo una pausa, y al final no preguntó directamente: —¿Crees que la medicina no es buena?
Bosco escuchó su pregunta mientras cogió su móvil, volvió la c