Cecilia se alegró de no haber bebido agua, de lo contrario le habría rociado en la cara, ¿estaba loco?
Ella se tragó la garganta, —¿Tu hermano está de acuerdo?
Dijo mientras se tocaba la barriga suave, —Estoy embarazada, si quieres ser mi novio, tienes que ser padrastro, eres tan joven…
Salvador la interrumpió con cara sincera, —No me importa, Cecilia, me gustas, y también me gustará tu hijo, y lo consideraré como mío.
Cecilia no se contuvo e inclinó apresuradamente la cabeza para vomitar.
Estir