Cecilia rio suavemente, muy hermosa, pero se burló. —¿Entonces crees que es una coincidencia?
Bosco la soltó y levantó la mano para sujetarle el pelo que caía detrás de la oreja. —No. Además, hay muchas guarradas en negocios, nunca me he metido en ellas, así que no me preguntes si lo entiendo yo.
…
—La única con la que me he sumergido eres tú.
Rara vez Bosco dijo palabras de amor, o nunca lo hizo, siempre había sido duro con Cecilia. Y esas palabras de amor que escuchó ella eran directas y apasi