—Ya que yo no puedo tomar la decisión, preguntémosle a Francisco qué debemos hacer —Cecilia le miró a Francisco, que estaba arrancando las malas hierbas—. Pregúntale si le gustaría que su propio padre fuera enterrado en esta mierda zona.
Siendo mirado fijamente por varios pares de ojos, Francisco ya no pudo fingir ser estúpido, —Cecilia, es mejor que escuches a tu tía, el adivino ha dicho que es bien situada la tumba…
Cecilia, decepcionada, colocó las flores que había comprado delante de la tumb