Desde que aquella enfermera fue echada por Bosco por la mañana, nadie había entrado en la sala donde se encontraba la cama del 507. Bosco seguía con el mismo atuendo sentado en el borde de la cama, la herida del dorso de la mano había dejado de sangrar y se le había formado una costra. La luz se iba oscureciendo poco a poco hasta quedar en completa oscuridad.
Bosco no se movió, de vez en cuando parpadeaban, era simplemente como una estatua.
La sala no estaba insonorizada, se oían claramente las