El hombre bajó la cabeza, su apuesto rostro se acercó más a Cecilia.
Ante tal cercanía, los latidos del corazón de Cecilia se aceleraron, empujando contra su pecho: —¿qué estás haciendo?
¡Le dio un susto!
Debido a su proximidad, Bosco bajó la voz cuando habló, tan frío como siempre, pero se sentía la ira vagamente, —¿no tiene esperanzas en Criz, por eso, consideras a Héctor?
Su aliento aterrizó en los labios de Cecilia, intentó apartarse de él, pero ya estaba apretada contra la puerta, así que n