Justo cuando Charity salía de la oficina hacia el ascensor, dos robustos guardaespaldas bloquearon su camino.
“El Director Ejecutivo Jewell nos ha dicho que te acompañemos a su oficina para hablar”.
Uno de los guardaespaldas agarró a Charity bruscamente por el hombro.
“Hayden, será mejor que seas educado con la Señorita Robbins”. Ken se acercó grandes zancadas hacia el robusto guardaespaldas, que medía casi dos metros, y éste se volvió tímido al instante.
“Ken, estas son las instrucciones de