Por alguna extraña razón, Rodney tenía envidia.
Escuchó que tendrían una celebración en un yate.
Hubo un tiempo en que él también era parte de ese grupo. No importa a dónde fueran, él nunca sería excluido.
Pero fue el mismo Rodney quien cavó su propia tumba. Se había peleado con cada uno de ellos por Sarah.
Ahora…
La amargura llenó el corazón de Rodney. Dudó y agonizó durante mucho tiempo. Finalmente, se acercó y dijo: “Shaun, Chester, Freya…”.
Cuando dijo este último nombre, su mirada se