Si no te ha sorprendido nada extraño durante el día, es que no ha habido día.
John Archibald
Theresa avanzaba por el camino empedrado sin decir ni una sola palabra, aún sentía unos celos inexplicables que la quemaban por dentro. Sus amigas también guardaron silencio, por lo que el trayecto al pueblo se hizo corto. Pasaron por delante de una pequeña pastelería y decidieron entrar y tomarse una taza de café.
— ¿Te pasa algo tesoro, estás muy callada, pareces un poco molesta? — preguntó Rose mient