—Delfina, dile a ese sujeto que nos libere, o de lo contrario haré que tu vientre lleve a mi hijo —amenazó Slaidino.
—¿De qué estás hablando? —preguntó Eira, confundido.
—Me vine dentro de ti, ¿no lo recuerdas? Haré que quedes embarazada y ni siquiera podrás abortar, porque va en contra de la ley elfo —se burló el hombre serpiente.
—Slaidino... ¿te acostaste con ella? —Harida parecía atormentada al descubrir que su compañero le había sido infiel en su ausencia.
—¿Por qué lo hiciste, Slaidino? ¿