Delfina cayó al suelo completamente exhausta tras ser expulsada de la puerta dimensional por una fuerza misteriosa. Se incorporó con esfuerzo, soltando un gemido de dolor. Al levantar la mirada, alcanzó a ver un bosque sombrío y misterioso; un territorio que el reino de los elfos y el reino de los tigres compartían.
Fue abandonada en el corazón del bosque sin saber hacia dónde dirigirse, ya que no tenía un mapa ni nada que la guiara hacia los frutos que su madrastra y su hermanastra deseaban.